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Análisis, Para pensar

Todos estúpidos

Parecería ser que los argentinos somos todos rehenes de lavadores. Y no de lavadores de guita, como parece corroborarse con cada noticia, sino lavadores de cerebro. Si pensás distinto a mi es porque te lavaron el cerebro. Esa es la lógica.

En su discurso frente a los Tribunales de Comodoro Py, donde fue citada a declarar, Cristina Kirchner nos trató a todos los que formamos parte del 51% que votó a Mauricio Macri en el ballottage de estúpidos. “Hay que entender que no todos tienen o la capacidad, o la actitud o la militancia o lo que fuere para poder defenderse de medios hegemónicos de comunicación que les picaron la cabeza durante años con mentiras, infamias y barbaridades”, dijo. Difícil intentar armar un “frente ciudadano”, como propuso, con aquellos a los que se le endilga no tener la inteligencia suficiente para darse cuenta que lo que dicen los medios es mentira y lo que dice ella es todo verdad.

Sin embargo, la famosa grieta está compuesta por extremos. Cuántas veces se escucha a los más profundos anti kirchneristas acusar a los militantes cristinistas de tener el cerebro lavado por “el relato”. También se insinúa que son estúpidos que no tienen la capacidad suficiente para procesar lo que dice Cristina y darse cuenta que la realidad es otra. “¿No se dan cuenta que están acompañando a Cristina a Tribunales, que tiene que declarar porque la están acusando de estafar a los argentinos?”, escuché varias veces esta semana. Y no. Está claro que esas decenas de miles de militantes creen que ella es inocente y que todo es parte de una operación política.

Y ahí reside el principal problema de la política argentina de estos días: todo se resume a una cuestión religiosa, creés o no creés. En tiempos donde los canales de información se multiplican de manera exponencial proliferan los argumentos, e incluso los datos duros, para pararse en uno u otro bando. Pero los razonamientos ajenos nos parecen absurdos y por eso nos acusamos mutuamente de estar enceguecidos. Eso ya es fanatismo religioso.

Yo creo que Cristina engaña, que en el fondo sabe que las medidas que está tomando Macri son consecuencia del desaguisado que dejó. Que sabe que es indispensable bajar el déficit fiscal (porque el propio Néstor repetía como un dogma que era necesario tener superávits gemelos), que las tarifas de los servicios públicos tenían que subir hace tiempo (ella misma lo intentó en 2012 al querer aplicar la “sintonía fina”) y que había que acordar con los holdouts para salir del default (la reapertura del canje en 2010 fue en ese camino, como así también los pagos al Club de París y al Ciadi). Creo también que los jueces de Comodoro Py merecen el máximo repudio por comportarse de una manera cuando alguien detenta el poder y de otra cuando lo dejan. Pero también creo que Cristina Kirchner debe ser juzgada por los casos de corrupción en la que está involucrada, sobre todo en lo vinculado a los sobreprecios en la obra pública.

Pero bueno, eso es lo que yo creo. Porque me picaron la cabeza y no tuve la capacidad suficiente para darme cuenta. El resto que piense lo que quiera, aunque les aseguro que piensen lo que piensen también tienen la cabeza lavada. Porque somos todos estúpidos.

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