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Análisis, Para pensar

Un Diego, para robar y hacer

Se cumplen 30 años del partido Argentina-Inglaterra del mundial de México de 1986. Aquel partido histórico, donde Maradona bajó de vaya a saber uno qué planeta para hacer un gol cósmico. Y el mismo partido en el que metió la mano en la lata, para gritar un gol sabiendo que había hecho trampa.

Se que estas palabras para muchos sólo significarán una mera moralina. Ese lugar común en el que buscan encasillar al que no le gusta el ventajismo, la injusticia, el robo, la mentira. Desde chico sentí que estaba mal festejar la famosa “mano de dios”. Desde chico también me di cuenta que si lo decías públicamente corrías el riesgo de ser tildado de gil.

Escuchá la columna acá: //radiocut.fm/audiocut/embed/hori/el-diego-roba-y-hace

Hoy me desperté y al poco tiempo ya había escuchado, visto y leído varias reseñas del histórico partido. Y las contradicciones volvieron una vez más a mi cabeza. Ese gol hermoso, que pone la piel de gallina cada vez que se lo mira. Y más si va acompañado del relato de Víctor Hugo. Pero el gol con la mano lo empaña todo. Y sobre todo su justificación y su celebración. Viveza criolla pura. Y justo contra los ingleses, te dicen. Demagogia pura.

Justo estos días escuché y leí múltiples discusiones respecto al roban pero hacen. El Diego robó pero hizo. Y sí, el Diego lo hizo. Hizo un golazo al que le queda chico cualquier adjetivo. Pero en la misma gestión se llevó un gol al convento. Y lo hizo mirando repetidas veces al juez, buscando que le garantice impunidad. Bueno, pero todos los equipos roban goles, en un mundial o en un paraíso fiscal, relatan. Y la escucho a Julia Mengolini decirme: “No dejemos que la corrupción empañe todo lo bueno que hizo el Diego”.

Así, quedamos en una falsa disyuntiva. Como supuestamente todos roban, tenemos que aceptarlo como algo normal. Una falla del sistema. Y en ese sistema hay algo que me parece curioso. Hoy si alguien te pide una cometa (que en este caso no sería un barrilete), te pide “un Diego”. Ese maldito 10% que se pide como coima para hacer una obra, y que algunos, quizás por la inflación, dicen que aumentó en esta década. Lamentablemente, así el Diego queda emparentado con eso, con la cometa y no con el barrilete cósmico.

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